Mira, así empezó todo

Descubrí la magia del cine cuando conocí el Cinexín. Y jugué a hacer cine cuando me regalaron una antigua cámara de Super 8, un viejo proyector y algunas bobinas con películas cortas que podía editar con unas tijeras y un poco de acetona.

También jugué a hacer fotos con una cámara que permitía dobles exposiciones y aprendí a hacer efectos especiales (de los analógicos) en libros de tapa dura. Los digitales los aprendí trasteando con el ordenador en ratos libres.

Y jugué a escribir, a dibujar y a inventar cosas, unas que cabían en cajas de cartón y otras que no.

Hoy en día aún sigo jugando con todo esto.

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